Me traigo la noche
LLego de la noche y siento la oscuridad en mi. Una oscuridad exquisita, llena de ligustrinas y pasto, rasguños en mi espalda y raspaduras en las rodillas. Encontrar un cuerpo en medio de la noche -completamente a oscuras- y rodeada de calles, convierte el placer en un éxtasis omnipotente, que hace olvidar cualquier otro deseo de bípedo insignificante. Soy el Prometeo postmoderno. Encendí el fuego en cada esquina, succionando pedazos de miel que luego bajaron por mi cuello para ser lamidos por la lengua aspera, dura y tierna, de un acompañante fielmente amaestrado para la ocación. Bajamos por cada pequeña calle buscando refugios, dejando una huella trémula, turnia, humeda y jadeante; logrando que cada perro aullara coreando la calentura animal que nos absorvía. El sonido penetrante logró despertar a cada ser de la ciudad, en cual -uno a uno- fue prendiendo luces...Tantas... que hicieron llegar el amanecer antes de tiempo. Y yo, llego de la noche, trayéndomela conmigo. Oscuridad en mi orgasmo de ficción. No eras tú tras los jadeos. |

2 Comments:
Gracias por las visitas y los comentarios!
Me gusta cómo escribes y prometo poner más atención cuando tenga más tiempo.
Saludos
Cuidado, a veces la "atención" produce "¡¡AHHHH!!!-TENSIÓN!!!".
Juego de palabras. A veces me gusta eso. A veces lo encuentro medio cliché.
Gracias por tu visita y letras. Cada vocal, ha saciado mi ansiedad. Ñam.
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