jueves, octubre 27, 2005

Abstinencia de Pasado

Mis memorias, a veces pienso, son inmemorables. Arrebatan un presente tangible inyectándome una sensación tan intensa de imágenes que parecen reales y me sumen en una felicidad tan efímera, que al despertar, sufro de abstinencia de pasado.
Y transcurre el día entre diversas actividades mundanas, papeles y conversas semi sexuales que me causan mucha gracia. En ello, el sonido anti melódico de la modernidad -que a ratos odio un poco- me baja a un estado de irreverencia estúpido al notar que debo afrontar una discusión. No quiero hablarle. No le hablo. El orgullo y mis ganas de aislarme para tener una excusa para odiarlos (a ratos), no me lo permite.
No hablo a quienes puedo hablar y están dispuestos a escucharme. A su vez, espero que me escuchen aquellos que jamás me han preguntado: "¿cómo estás?"
Camino, tomo una micro odiosamente llena, sigue sonando la música moderna -ya infernal- y cuando entro a mi casa, veo su recuerdo en cada lugar. Recuerdos que no quiero que vuelvan, no quiero que existan, no quiero me hagan feliz, triste o estúpida.

Caigo rendida a orillas de mi río y mi cabeza, acogida entre mis manos, retumba con un solo sonido:
Sufres la abstinencia del pasado.